miércoles, 14 de enero de 2009

REGRESO AL PASADO EN INTERNET

Regreso al pasado

de la red

  • Adobe prepara una 'máquina del tiempo de internet': Zoetrope



Por SHEREZADE ÁLVAREZ* (SOITU.ES)
Actualizado 14-01-2009 12:35 CET

"Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir...". Así describe Manrique, en sus 'Coplas por la muerte de su padre', el recorrido de nuestras existencias, con un fin seguro. Sin embargo hay cosas que mueren pero no se sabe bien dónde acaban, como las páginas de Internet, porque ¿dónde terminan todas las páginas que nacieron una vez y nunca más se supo de ellas? Adobe quiere ahora rescatarlas y ofrecer un servicio de hemeroteca internauta a la vez que funcionalidades adicionales muy jugosas. En la red se está ya creando expectación entre los incondicionales de las nuevas tecnologías. Entre ellos surgen algunas dudas, algunos incluso profetizan: ¿podremos viajar en el tiempo a través de la bautizada como Zoetrope?

Decir si Zoetrope es un buscador es difícil aún, o lo es al menos, sintetizar las funciones y funcionamiento de este prototipo que Eytan Adar, James Fogarty y Daniel S. Weld, de la Universidad de Washington y Mira Dontcheva, de Adobe Systems presentaron en el UIST'08 (una conferencia sobre interfaces). Por eso los desarrolladores han preferido explicar su creación mediante un vídeo demostrativo donde podemos comprobar sus cualidades.


El principio de la idea es el orden y la conservación: Internet aloja una cantidad de información de tal envergadura que su organización resulta complicada, además se muestra como una gran pantalla única cambiante, donde en un instante se puede perder un contenido que figuraba en un determinado lugar. Es, digámoslo así, el paradigma del 'Carpe diem'.


"Existen tantas maneras de encontrar, manipular y visualizar datos en lo que llamamos 'la Red de hoy', que resulta asombroso que no haya forma de hacer algo similar en la Red Efímera", dice Dan Weld, profesor de Ingeniería y Ciencias de la Computación en la Universidad de Washington, que trabaja en esta aplicación. "Existe un servicio, el Internet Archive [Archivo de Internet], que ha estado capturando versiones antiguas de sitios web durante años, pero los registros de los sitios almacenados son inconstantes", explica Weld "y más importante aún es que no existe una forma sencilla de buscar en el archivo".


Por eso este nuevo sistema, que se espera esté disponible en verano de forma gratuita, quiere acabar con este desorden y esta existencia efímera, permitiendo navegar a través de la historia de una página web, buscar contenidos, imágenes, enlaces y datos que una vez lucieron en ciertas páginas. El principio es simple: almacenar versiones de webs. El fondo, sin embargo, es lo que revaloriza la aplicación: lo primero es que puede incorporarse a cualquier otro navegador, lo que facilita las búsquedas dentro de cualquier página.


Se espera que Zoetrope esté disponible en verano de forma gratuita, permitiendo navegar a través de la historia de una página web, sus contenidos, imágenes, enlaces y datos que una vez lucieron en ella


Como segundo punto de interés está la posibilidad de navegar por las últimas versiones de un sitio determinado, simplemente arrastrando la barra para ver las versiones anteriores. Otra posibilidad es seleccionar un cuadro determinado para no tener que buscar en toda la página, por ejemplo marcando la noticia de cabecera de soitu.es, y así ver el histórico de noticias que han ocupado este lugar. Estas cajas, además, pueden ser filtradas por búsquedas por palabras clave o fechas, por ejemplo para ver las noticias de cabecera que se han publicado los sábados (peores cosas se han visto hacer en Internet para entretenernos).


Como tercer punto tenemos la facilidad para reconstruir archivos históricos, por ejemplo un histórico de clasificación de equipos de fútbol o los cambios en los jugadores a lo largo de la Liga. El análisis de datos históricos o enlazar la información de diferentes sitios es otra de sus funcionalidades. Como explica Adar, la aplicación podría analizar los registros diarios de los niveles de contaminación en Pekín durante los últimas Juegos y el número de récords mundiales conseguidos cada día, para comprobar si los altos niveles de contaminación pudieron afectar a la superación de dichos récords. "La aplicación puede hacer algo más que simples búsquedas de palabras clave", afirma Adar.


Como cuarto punto, destaca la funcionalidad que aumentará la calidad de cualquier trabajo universitario: la posibilidad de crear gráficos y series de datos de cuestiones tales como los precios de la gasolina a lo largo del tiempo. O incluso recopilar datos como imágenes del tráfico en un lugar determinado, pudiendo visualizarlos y organizarlos en una línea de tiempo o por la agrupación, es decir, Zoetrope puede hacer una imagen comparando los patrones de tráfico en los días soleados frente a los días nublados. "Zoetrope también está dirigido a los investigadores ocasionales", explica Weld.



Actualmente la aplicación está recopilando las versiones de aproximadamente 1.000 sitios web cada hora desde hace cuatro meses, pero a la larga se espera que incorpore información del Archivo de Internet de 14 años.



* Sherezade Álvarez es una periodista especializada que trabaja en la empresa de divulgación científica DIVULGA.

BOTAS CON POLAINAS

¿Botas con polainas?

Otra tendencia para

coger con pinzas



Por ANA SERRANO* (SOITU.ES)
Actualizado 14-01-2009 18:32 CET


Esta temporada parece que no paran de sucederse las antitendencias que ponen a prueba el buen gusto del personal. Ahora que estamos en tiempo de botas (casi hasta para dormir viendo el estropicio meteorológico que sufrimos), se empiezan a dejar ver unas que incorporan un accesorio muy especial: las polainas. Por si habías olvidado lo que significa esa palabra por su falta de uso, ahora el mundo del calzado la recupera con regulares resultados. ¿Está el mundo listo para la polaina? Vosotros mismos…

Inspiración hípica y militar para el susto zapatil del año: ¡llega la polaina! En realidad, el invierno pasado ya se dejaba atisbar en ejemplos como esta bota de Miss Sixty, mientras que algunos blogs expertos en calzado se atrevían a definir a este accesorio como ‘sexy’.


Pero ha sido recientemente cuando se ha empezado a hablar de ella con más fruición. Por ejemplo, la prestigiosa revista 'Nylon' las ha tenido en cuenta en algún editorial hace poco, en este blog las alaban y enseñan todos los ejemplos posibles existentes. Otros como Fabsugar dudan sobre si es una tendencia freak o realmente interesante.


Digamos que hay polainas y polainas, y que no todas tienen el mismo grado de horror. Y es que no es lo mismo esta bota de ante con la polaina adaptable y más discreta de ASOS, que esta galería de los horrores de inspiración leather. La marca londinense Irregular Choice tiene unas cuantas opciones de polaina, algunas más afortunadas que otras. Una de las peores y, a la vez, auténticas, es ésta de piel marrón cuya polaina cubre totalmente el tacón, casi como un pantalón de campana.


Las firmas de lujo también han redescubierto la polaina esta temporada con regulares resultados. La mejor opción es la de Marc Jacobs, muy sobria y en gris, por ‘sólo’ 840 euros. Aún más clásico es este modelo de Balli llamado Balnerina en marrón, muy finas y delicadas, por la módica cantidad de 650 euros. Las más feas y recargadas nos las ofrece D&G, con la polaina de nylon acolchada y forrada de borreguito; abrigar, abrigan pero feas son un rato. ¡Y por casi 600 euros en rebajas!


Ojo a los hombres, que también tienen su pequeña ración de polaina aunque en su versión más de lujo: la firma italiana Santoni tiene su bota Country Boot, con este accesorio de quita y pon. La sorpresa es que sólo las fabrican por encargo y cuestan alrededor de 9.000 euros.


Viendo lo visto, ¿qué hacemos con la polaina? Cogerla con pinzas y quedarnos con las versiones más remotas, como esta original bota de lona donde la polaina es sólo una reminiscencia y no la parte principal del calzado.


* Ana Serrano es nuestra colaboradora de moda y belleza.

EL MEJOR DISCO DEL 2009

Yo escuché

el mejor disco

de 2009

el año pasado



Actualizado 14-01-2009 18:10 CET


Sebas Alonso inauguraba la sección de Música con el disco de Animal Collective, que, a pesar de haber sido lanzado oficialmente el lunes pasado, lleva tres semanas circulando por internet. Cada vez es más común que los discos estén en la red mucho antes de su lanzamiento. ¿Otro ejemplo de malvada piratería, o un paso imprescindible en toda estrategia de marketing que se precie?

Los periodistas 'gafapastas', líderes de la cadena filtradora según 'Spin'.


El pasado 25 de diciembre, cuando todavía se estaban publicando las clásicas listas de lo mejor de 2008, un nuevo 'hype' recorrió internet en una tarde: el 'Merriweather Post Pavilion', último trabajo de una de las bandas sagradas del 'indie', estaba listo para descarga. Y a las pocas horas, ya hubo quien lo nombró mejor disco de 2009.


Cuando llegó a las tiendas españolas, ya lo habíamos escuchado todos. Y la expectación ha sido tal que se han agotado las copias en vinilo, a la venta en Estados Unidos desde el día 6, y dicen que podría entrar en la lista Billboard de los más vendidos sólo con este formato (allí el CD no saldrá hasta el 20). ¿Tan avantgarde son Animal Collective que le han dado la vuelta a la industria? Bueno, en realidad esas cosas son ya bastante habituales.


Todos 'sufren' filtraciones...


Otro candidato a destacar en 2009 es Antony Hegarty, que vuelve con Antony & The Johnsons. 'The Crying Light' saldrá a la venta también el 20 de enero, y también nos lo encontramos como regalo de navidad. Las filtraciones pre-lanzamiento en internet son tan viejas como las redes P2P, aunque se propagan más rápidamente desde hace un par de años con la proliferación de blogs que ofrecen enlaces de descarga directa desde webs como Rapidshare o Megaupload.


Y no sólo pasa por ahí fuera... a Bunbury la filtración se le juntó con el ruido por ciertas coincidencias sospechosas y Estopa montaron un drama porque su disco estaba en la red 15 días antes de tiempo. A un par de semanas del lanzamiento es lo normal, pero otras veces pasa con más antelación: por ejemplo, el 'Sky Blue Sky' de Wilco se publicó un 15 de mayo y andaba por blogs a primeros de marzo.


La revista 'Spin' explicó en un reportaje cuáles son las posibles vías de escape de un disco: lo puede filtrar alguien del estudio de grabación, 4 meses antes; alguien del sello, 3 meses y medio; un periodista, hasta 3 meses; desde la fábrica, 1 mes; los distribuidores, 2 semanas; y desde las tiendas, tan pronto como les llegue. Del momento en que se filtre depende la calidad de sonido: puede que no sea la masterización definitiva y las copias que se pasan a la prensa para que haga sus reseñas suelen tener taras (baja calidad, cortes, voces que dicen "demo", etc).

Wilco También ha sufrido la impaciencia de sus fans.


No obstante, dicen que la mayoría de las filtraciones las hacemos los periodistas. Algunos sellos norteamericanos añaden 'marcas de agua' a las copias promocionales para averiguar quién filtra cada disco y poder ponerle las orejas coloradas si le descubren, pero hay poco más que puedan hacer: un disco pasa por demasiadas manos necesarias y es imposible controlarlo.


...pero sólo algunos admiten que les gusta


Hace nueve años, Metallica denunció a Napster porque había usuarios compartiendo una canción inédita. Es más, consiguieron que cancelaran 35.000 cuentas de personas que se habían bajado sus canciones. Después, Lars Ulrich retiró la demanda porque se dio cuenta de que estaba perjudicando demasiado a la imagen del grupo. Y parece que ha aprendido la lección: en septiembre de 2008, cuando se filtró 'Death Magnetic', prefirió zanjar el asunto declarando"estamos en el 2008 y es parte de lo que pasa hoy en día, asi que está bien."


En cambio, Bono se cabreó el verano pasado cuando varios temas nuevos de U2 llegaron a Youtube. Fue un vecino suyo, que los grabó con el móvil mientras los escuchaba a un volumen demasiado alto, por lo que la nitidez del sonido era desastrosa. Más sentido del humor tuvo Ben Folds, que coló seis canciones anticipadas en versión bromista, grabadas en una sola noche con letras de coña. Luego explicó a la 'Rolling Stone' que su objetivo era reírse un poco de los internautas ansiosos.


En todo caso, no está nada claro que las filtraciones perjudiquen a los artistas porque, como todas las descargas, ayudan a que los posibles compradores se fijen en ellos. Hay quien piensa que son un método de promoción bastante útil y que son las propias discográficas quienes dejan escapar las canciones antes de tiempo. Lo cierto es que cuando un disco se filtra gana atención mediática, especialmente entre los blogueros, ya que todos quieren ser los primeros en alabar o poner a parir las novedades. Aunque también es cierto que a estas alturas, como todo se filtra, está dejando de ser noticia, así que quizá tengan que ir pensando ya la próxima técnica de marketing viral para lanzar el mejor disco de 2010.

martes, 13 de enero de 2009

Tú también eres un 'loser'

Tú también eres

un 'loser'


Por TIPOS INFAMES* (SOITU.ES)
Actualizado 11-01-2009 10:44 CET


El otro día cayó en mis manos un texto sobre las últimas horas de Ángel González . El periodista Javier Rioyo narra cómo trascurrió esa noche en la habitación de un hospital madrileño. El poeta estaba alegre, vivaz y jubiloso, bromeaba rodeado de amigos. Nada parecía presagiar el trágico suceso que acaeció en la misma madrugada.

De entre las cosas que mencionó el asturiano en esa conversación, Rioyo señala el placer que le había producido haber terminado una novela que había aplazado durante muchos años, 'Herzog', de Saul Bellow.


¿Existe un aliciente mejor que una postrera recomendación literaria de un autor admirado y querido? No faltó tiempo para adquirir el ejemplar y devorarlo "a dentelladas secas y calientes". El libro no se oponía a mis mordeduras sino que al contrario, cada vez se abría más y me facilitaba su masticado. Es sin duda un manjar único, estupendo para engullir de golpe, si el lector es un glotón, o para paladearlo según avanza el frío invernal.


'Herzog' se publicó por primera vez en Estados Unidos en la década de los 60 y supuso la consagración definitiva de Bellow como autor. El protagonista, Moses Herzog, es un profesor universitario cuarentón, judío, nacido en Canadá y residente en el país de las oportunidades. Con esos rasgos se pueden confundir la biografía del escritor con la del personaje. ¿Alter ego?


Sin embargo, Herzog se presenta como un ser dramático dentro de un entorno personal y profesional muy complejo. Tras varios tumbos amorosos, dos matrimonios fracasados con sus dos respectivos hijos, y una carrera en descenso y los miles de problemas coyunturales, parece adentrarse más en la locura que en una crisis existencial.

(EFE)

Hagamos caso al bueno de Ángel.


Al principio desconcierta al lector la manera de encajar las reflexiones personales de Moses. En cartas se dirige a diferentes personajes que cruzan la existencia del profesor universitario. Escritos que reflejan la situación emocional y dolida del protagonista de la obra con respecto a los temas propios de la literatura de Bellow. El reencuentro siempre latente de la memoria que le une al pasado y le llena de referencias, la soledad del autoexcluido de la sociedad, la confusión emocional, y la búsqueda enfermiza de lo verdadero hace que Herzog se balancee sobre la cuerda floja de la locura.


Se trata de un funámbulo abocado al fracaso. Nada salvo la propia dignidad le sujeta a la vida. No existe humillación en sus actos, él es un 'loser' y lo sabe. Una persona que no comprende cómo le salen así las cosas e intenta variar un oscuro destino. Herzog es consciente de sus debilidades asumiéndolas y pensando sobre ellas. Un perdedor que no está en desasosiego consigo, sino con los otros. El infierno son los demás.


Alguien dijo que no sabemos lo que pensamos hasta que lo escribimos. Gracias a las cartas imaginarias de Herzog (pues nunca las pondrá en el buzón), vamos intuyendo quién es, lo que cree saber y porqué actúa de esa manera. La palabra escrita parece redimirle también, le hace dar vía libre a sus odios, fobias o incomprensiones. Es la misma escritura quien le condena y finalmente lo libra de caer en un estado permanente de enajenación.


La literatura de Bellow es brillante y muy inteligente, libre de amaneramientos o excentricidades. El Nobel nos hace partícipes de la realidad de un personaje que también siente el fracaso como nosotros lo hacemos. No te engañes lector, tú también eres un 'loser', un tipo anónimo que vive dentro de un espacio y tiempo en gran medida aborrecibles.


Hace un año que Ángel González murió. El poeta conocedor y defensor de la derrota tenía razón, este libro es un autentico placer. Da igual la edición que escojáis para disfrutar de su lectura, la última fue publicada por Galaxia Gutenberg en una nueva traducción. Quizá esta obra no te ayude a solucionar ningún problema, tampoco es la intención, pero te hará comprender que otros escritores como Ian McEwan, J. M. Coetzee o Philip Roth lo consideren un imprescindible del siglo XX. Comprobarás que tienen grandes motivos para así pensarlo.



* Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca forman el colectivo literario 'Tipos Infames'.

¡Jo, qué noche!

¡Jo, qué noche!


Por RICARDO MENA (SOITU.ES)
Actualizado 11-01-2009 21:16 CET


Chaboute es otro caso de autores que han pasado desapercibidos en nuestro país, bien por el desinterés del público, bien porque no fue su momento, o bien por la poca fe de las editoriales, que han apostado por él, La Factoría de Ideas y Glenat. Ahora Kraken viene decidida a recuperar toda su obra y comienza con este Plenilunio, ganador del premio Alph ‘Art Coup de Coeur de 1999, que se entrega en Francia al Mejor álbum revelación.

Chaboute tiene un estilo gráfico bastante definido, y es claramente reconocible. De finales de los 90, su arma preferida es el blanco y negro puro y donde mejor se desenvuelve es en las historietas cotidianas, en las del día a día. En Plenilunío, el autor ha querido mostrar su particular homenaje a películas como las que hizo famosas 'Jo que noche' del genial Martin Scorsese, aquellas a las que al protagonista, sin saberlo ni beberlo, le pasaban, en una sola noche tal cantidad de cosas, la mayoría increíbles, que luego, aunque las contaras no se las iba a creer nadie.


Chaboute parte de aquí y lo introduce en la vida de un funcionario bastante amargado, que vive en un pequeño y tranquilo pueblo francés. Su pensamiento no va más allá del que le dicta la televisión (bueno, es homófobo, racista, clasista, aunque en el fondo es un pobre hombre de ascendencia extranjera) y así su vida transcurre plácidamente, aunque de forma bastante miserable, hasta que su jefe le pide que le realice el poco habitual favor de entregar en mano una carta.


Por supuesto, este será el detonante que hará que Édouard pase una noche de locos, perdido, sin papeles, participando en un atraco, humillado, apaleado, a punto de ser violado, y por supuesto, sufriendo todas las vejaciones que él suele propinar a los que considera inferiores.


El tebeo no está mal, pero Chabouté es mucho más inteligente, más hábil, y esperas que sea capaz de darle a todo esto la vuelta en algún momento, que no abuse de los mismos tópicos una y mil veces, porque esa historia, ya la hemos escuchado, aunque en su descargo hay que decir que era una de sus primeras obras. Lo que más gracia me hace, es que el tipo aguanta en su ignorancia hasta el final.


Esperemos que Kraken sea valiente y siga publicando las verdaderas joyas que este dibujante tiene en su haber.

Un tratado DEL RECUERDO

Un minúsculo tratado

del recuerdo



  • A propósito de 'Adiós, hasta mañana', de William Maxwell


Por TIPOS INFAMES* (SOITU.ES)
Actualizado 13-01-2009 17:18 CET


En este artículo recojo el guante que los Infames me arrojaron en su día para proferir mis palabras desde su púlpito. Por esta razón, y respetando la soberbia educación de la que hace gala este atajo de juntaletras, procedo a mi presentación.

Mi nombre es Cletus Smith y, tras una serie de sucesos familiares que casi no acierto a recordar, me lié un petate al hombro para recorrer Sudamérica a pie. Ya se sabe, entonces tenía ocho años y, a esa edad, se acometen infinidad de locuras. En mis viajes bebí con Onetti en un astillero y le recomendé a un tal Gabo que escribiera la historia de una familia. Aquella época de mi biografía se cerró de forma abrupta cuando probé el menú degustación de aquello que la gente denomina mala vida, lo que dio con mis huesos en la cárcel a la podrida edad de 14 años. Pero no quisiera extenderme en aquellos momentos irrelevantes de mi vida.


Hay algunos que consideran que mi biografía ha sido intensa y todos me preguntan qué suceso es el que marcó en mayor grado mi postrera trayectoria. No hay duda. Si tengo que elegir un día, ahora que no soy más que un achacoso señor mayor, ése no sería otro que el que abrí mi primera lata de zamburiñas (aún salivo si pienso en el sabor metálico de aquella salsa americana). Hay quien se sorprende y yo les pregunto: "¿Acaso tienen tamaño los recuerdos?".


En internet existen algunas páginas que permiten calcular el tiempo vivido. Ahora mismo, mi contador se sitúa en los 56 años, en las 2.940 semanas, en los 20.586 dias o en las 493.800 horas. Pero, ¿cuántos años, semanas, días u horas recuerdo ahora con nitidez? ¿Y cuál es el orden o la relevancia de los recuerdos? Quien quiera encontrar respuesta a estas preguntas quizás deba acercarse a 'Adiós, hasta mañana', la obra que le valió el 'American Book Award' de 1980 a William Maxwell y que acaba de reeditar Libros del asteroide. En este minúsculo tratado del recuerdo, el lector tal vez encuentre que:


  • A) Los recuerdos no tienen tamaño. En su obra, William Maxwell hace gravitar la mayor parte de sus pensamientos en torno a un puñado de segundos, aquellos en los que tiene la oportunidad de entablar una conversación y no lo hace, un hecho que marca su posterior existencia. Y es que, aunque resulta tentador construir fastuosas teorías sobre el pasado, juntar los 'greatest hits' de nuestra vida y construir una sólida versión de nosotros mismos, uno también puede darse cuenta de que la azarosa mano que ha guiado tus pasos se embelesó y quedó suspendida en un suceso diminuto. Así que mantén los ojos abiertos y construye un elogio a las pequeñas cosas (si quieres hacer algo de caso al viejo Maxwell).
  • B) Los recuerdos no tienen orden. En su obra, William Maxwell hace gravitar la mayor parte de sus pensamientos en torno a un suceso que ocurrió cuando era niño y que tarda decenios en descifrar. Se dice que, en el momento de la muerte, uno ve pasar escenas de su vida por delante de los ojos. Tal vez por esa razón, en un momento tan decisivo, después de sopesar cada uno de los instantes de su existencia, Humphrey Bogart eligiera como últimas palabras las que siguen: "Nunca debería haber pasado del Scotch a los martinis". O tal vez por ello, el poeta Dylan Thomas dijera en el lecho: "Me acabo de tomar 18 whiskys seguidos. Creo que es un récord". No es que, con estas frases, me haya propuesto demostrar que el whisky es lo más reseñable de la existencia —que probablemente lo sea—. Sólo quiero decir que de nada sirve realizar un concienzudo cásting de recuerdos, sino que, a la larga, uno cae en la cuenta de que en cualquier momento pudo surgir una chispa que prende nuestra existencia, aunque en ese instante no seamos capaces de reconocerlo o aunque ocurriera en una época indeterminada de nuestra biografía.
  • C) Los recuerdos no se basan en hechos reales. En su obra, William Maxwell hace gravitar la mayor parte de sus pensamientos en torno a recuerdos difusos, detalles nebulosos, tal vez inciertos, pero que en cualquier caso marcaron su paso por estos lares. Al contrario que los telefilmes de sobremesa de Antena 3, los recuerdos no se basan en hechos reales. La psicología ha demostrado sobradamente nuestra tendencia a rellenar las lagunas de nuestra memoria con datos falsos. De hecho —esto era un secreto—, albergo la firme intención de comprar un local en uno de los centros comerciales de la gran ciudad para vender maquillajes biográficos y tratar de dar ideas para relanzar biografías varadas en la nada.
jeahjaleah (Flickr)

Leyendo a los Infames me he dado cuenta de que es necesario detenerse en las cuestiones estilísticas del libro que uno comenta. Ante la imposibilidad de alcanzar las cotas de precisión a que acostumbran, incurrí en la flagrante frivolidad de forjarme una imagen del viejo Maxwell durante la lectura de 'Adiós, hasta mañana' y, a través de ella, desarrollar este punto. Pues bien, William Maxwell es un hombre que tiene la calefacción de su casa a una temperatura elevada —tal vez para protegerse de las minúsculas temperaturas de Illinois—, que se sienta en un sillón de orejeras en torno al cual se reúnen en corro grandes literatos —como Richard Ford o John Updike— y que calza un batín de seda. El suyo es un libro preciosista, de un lenguaje sencillo —como un Cormac McCarthy con miedo a las armas—, de arraigo a la tierra —como un Faulkner con miedo a saltar una valla— y mucho pulso en las descripciones. Eso sí, con el exceso de afectación propio de quien viste un batín de seda.


Bueno, devuelvo su púlpito a los Infames mientras, en homenaje a William Maxwell, a Dylan Thomas y a Humphrey Bogart, me enchufo un buen vaso de Macallan y escucho una canción de M. Ward, 'Chinese Translation'. La letra de este tema me obliga a devolver el guante a los Infames con el reto de que dediquen un post a las frases que se esconden en algunas diminutas joyas musicales (¡el elogio a las pequeñas cosas!) como el tema que ahora escucho de M. Ward: "Si la vida es tan corta como dicen, entonces, ¿por qué la noche es tan larga?".


[Cletus Smith es el mayor especialista que conocemos sobre novelas norteamericanas escritas en los años 80 que se sitúan en el estado de Illinois durante los años 20. Lo conocimos en un bar, si a los Infames no nos falla el recuerdo.]



* Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca forman el colectivo literario 'Tipos Infames'.

domingo, 11 de enero de 2009

LA POLAROID REGRESA EN FORMA DIGITAL

La Polaroid de siempre

vuelve de forma digital


Por RAMÓN PECO (SOITU.ES)
Actualizado 11-01-2009 16:56 CET

Algo que jamás se cita entre las características de una cámara de fotos es su capacidad para hacernos soñar, para hacernos sentir como niños fascinados ante el misterioso proceso que se produce en el interior de estas cajas a la hora de inmortalizar la luz de un instante. Pocas cámaras han logrado ser tan mágicas como las míticas Polaroid. La pasada semana se presentó en Las Vegas la Polaroid PoGo Instant, la primera cámara digital de esta empresa capaz de imprimir fotos en papel -aunque Fuji presentó hace 10 años algo similar-. La gran pregunta es ¿será tan mágica como sus predecesoras analógicas?

La fotografía digital en términos objetivos hace un tiempo que superó en calidad a la fotografía analógica, al menos si obviamos lo que sucede en las grandes alturas con las cámaras de gran formato. En ese ámbito los haluros de plata siguen poniendo en aprietos incluso a los sensores más sofisticados. Sin embargo, muchos de los que hemos trabajado con fotografía analógica y digital seguimos pensando que a esta última le sigue faltando algo.


Dicen que una fotografía roba el alma del que aparece en ella, y probablemente algo de verdad hay en eso. La prueba está en que cuesta romper la fotografía de alguien, un gesto cargado siempre de agresividad. Sin embargo, hay cámaras que de alguna forma logran fotos impregnadas de sentimiento. Esta es una afirmación cargada de subjetividad, claro, pero seguro que más de uno entenderá a que me refiero. El viñetado de las antiguas cámaras del siglo XIX, que hoy han rescatado las modernas cámaras lomográficas, o los tonos apagados y con un color un tanto fantasmal de las copias en papel de Polaroid son buena prueba de ello. En la fotografía digital es mucho más complicado obtener instantáneas impregnadas de sentimiento.


Cuando disparábamos una fotografía en una vieja cámara Polaroid y observábamos como poco a poco la imagen latente aparecía en el papel era difícil no emocionarse. El resultado final de la imagen dista mucho de ser una fotografía objetivamente correcta, pero ¿a quien demonios le importa eso?

En este mundo en crisis hace unos meses Polaroid dejaba de fabricar sus cámaras y los carretes para las mismas. Algo que dejaba helados a los fieles, y hasta cierto punto numerosos, seguidores de estas cámaras. En Flickr abundan las fotos disparadas con ellas e incluso existe la red social Polanoid, especializada en estas instantáneas cargadas de melancolía.


Hace pocos meses Polaroid ponía a la venta PoGo, una pequeña impresora que puede utilizarse con cualquier cámara y con numerosos móviles para obtener fotos en papel en un minuto. Sin embargo, esto no colmaba los deseos de los que han esperado desde hace años que apareciera la Polaroid digital que nos permitiese obtener fotos en el acto. El pasado jueves se presentó en la feria CES esa cámara.


La Polaroid PoGo Instant defraudará de inmediato a los que sólo eligen una cámara leyendo sus especificaciones técnicas ¡Su sensor es de sólo cinco megapíxeles! Nada hay destacable en esta cámara más allá de la posibilidad de imprimir fotos a un tamaño parecido al de una tarjeta de crédito.



Sin margen


Para ello se vale de cartuchos con un papel térmico especial que permite obtener fotos en un minuto y 'a sangre', sin el típico margen blanco de las viejas polaroids. Utiliza la misma técnica que la citada impresora PoGo. Por otra parte, la calidad de las fotos, que según parece lucen cierto grano, dista de ser perfecta y esto seguramente provocará la ira de más de un desalmado 'analista'. Sin embargo, quizá esta sea una estrategia más inteligente de lo que a priori parece.


El que se haga con esta cámara, que se comercializará en primavera en Estados Unidos a un precio de 200 dólares, más que fotos probablemente buscará obtener recuerdos y la cámara, a falta de probarla claro, tiene toda la pinta de proporcionar instantáneas memorables, y según dicen muy resistentes, que caben en todas las carteras. En Wired cuentan que cada copia impresa tiene un coste de unos 35 centavos de dólar, similar al de las antiguas instantáneas analógicas de la firma.


Si la apuesta triunfa —hay que ver la capacidad a estas alturas de Polaroid para distribuir bien la cámara en todo el mundo— no sería extraño que algún fabricante de telefonía quiera incorporar algo similar en algún terminal. Algo que podría ser revolucionario en el terreno de la fotografía popular.


Por otra parte, el hecho de que la cámara sea digital obviamente permite que podamos sacar copias a un tamaño algo mayor en casa o en cualquier laboratorio fotográfico y distribuirlas en internet. Las posibilidades de esta cámara, por tanto, son muchas para el gran público.


Ahora sólo falta que Polaroid vuelva a ilusionar al mundo con este juguete que tiene toda la pinta de ser maravilloso.

FÍSICA Y QUÍMICA - IES LUCAS MARTÍN ESPINO DE ICOD DE LOS VINOS - TENERIFE